En los Zapatos de Eduardo Alvarez

Profesiones u oficios que se aprenden haciendo, a veces aspiraciones desde niños y otras la casualidad o necesidad, resulta en un emprendimiento que llama la atención de muchos y ocupa la vida de Eduardo Alvarez, fabricante de zapatos.

Nacido en General Acha, hijo de Isolina e Hilario y con 30 años de edad, Eduardo nos cuenta como surgió su carrera, y como símbolo de agradecimiento no para un segundo de destacar la gente que abrió camino a su paso. Hoy una década después se encuentra vendiendo y ubicando su marca en nuestra provincia y en otras partes del país.

 

 

Mientras nos cuenta para qué sirve cada una de sus máquinas nos surge preguntarle:

¿Eduardo tenés idea cuantos zapatos has fabricado?

Es muy buena pregunta, la verdad que no, capaz que cientos…

¿Cómo surge esto de hacer zapatos?

Surge por casualidad y por necesidad, me enseño un profe que es de Posadas, ahora está en Santa Rosa, se llama Mario Iturriaga, un gran profesional. Y después fuí aprendiendo en el viaje. Laburé en una fábrica de zapatos que se llama La Ciudad Orfebrería en Córdoba 2 años y algo, hasta que murió mi viejo y volví acá. A partir de ahí se fue dando todo, te puedo contar cosas extrañas que me pasaron, como cuando volví de Córdoba sin laburo, empecé a tirar Curriculum, entré a un local, dejé uno, otro y así, me llamaron unas chicas que terminé trabajando con ellas y les dí talleres, pero me contaron que me tomaron porque trabajamos en el mismo tiempo para la fábrica de Córdoba y nunca nos habíamos visto ¡nos venimos a encontrar en La Pampa acá de pura casualidad! Así empecé a dar talleres con ellas, ahora tienen dos locales en Santa Rosa ellas, Pamela y Manuela. Y así como te digo, me fui cruzando con gente, casualidad o causalidad. Con Pablo mismo, de la ortopedia Neo, un chico muy amable muy piola, he vivido recorriendo tratando de buscar alguien que me enseñe un par de nociones de ortopedia y nadie me dio bola y el chico este fui a conocerlo y me dice “sentate, para que veas que yo no te miento” buscó una tarjeta mía y me dijo, “yo te quería conocer”, y en base a eso empezamos a laburar juntos.

¿Cuando fue tu primer venta?

Por lo menos hace 7 años, pero tengo más de 10 años de carrera, creando y aprendiendo. Hoy vendo mucho en Santa Rosa, ahora han caído las ventas por la situación económica, pero hay un público: gente que no consigue calzado, o gente que elige calzado especial. 

 

 

¿Esto es de familia, hay alguna herencia de zapatero?

No es algo mio, mi viejo era empleado vial, hay muchos artesanos en la familia, pero zapateros, no.

¿Y de chico, como recordás tus juegos?

Jugaba con todas cosas así, vivía creando, mis juegos eran parecidos a todo esto ahora que lo pienso.

Anécdota:

Una cosa extraña que me pasó es que un día, me llama un amigo tenía un programa en radio, me dice “vení chabón a la radio que está Soledad Silveyra y te quiere conocer” yo le digo “¿Quién es Soledad Silveyra?” “¡Boludo! la de la novela” (sic). Vió el brazalete que me hiciste y te quiere ver. Así que me bañé, me cambié, agarré un par de zapatos que tenía y me fui a la radio a buscarla. Ya no estaba, pero me cuentan que está en el teatro en prueba de sonido, llego allá y se había ido al hotel, ya no me daba para ir, pero me insistieron y me fui al hotel. Me atendió y me dice, “tenés brazalete”, y le digo, no, pero tengo estos zapatos, llevalos y usalos, justo eran su número. Ahí me di cuenta que tenía que ir por ahí, que la publicidad era lo más importante.
Otra de las cosas es que tuve la suerte de pegar onda con Nico Rainone, el hijo del intendente de General Pico, nos conocimos y le dije que me encantaba la música que hacía, además el tocaba con Gustavo (NdE: Gustavo Santaolalla) así que le dije que me gustaría mostrarle a Gustavo los productos que hago, me dice: “sí, de una”. Nos encontramos en el TEDx en Santa Rosa, Gustavo dijo: “voy a tener que venir más seguido a La Pampa, las chicas me dan cerveza, vos me regalás esto”. Hice unas correas que usaron Gustavo y Nico. Así, pequeños logros.

Serendipia

Una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental o casual, o cuando se está buscando una cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca. [fuente]

Este año quería hacerle llegar zapatos para mostrarlos a un chico que labura en Canal 13, Sebastián Perelló Aciar “Pampito” con el cual tenemos amigos en común. Así que armé 3 pares para mostrar, algunos de invierno y otros de verano. Pasó algo muy loco, llamado serendipia. Es como que uno va a buscar algo de repente y debe estar atento. Estaba convencido de enviarle las cosas al chabón y de repente me escribe otra chica que trabaja en la tele, Tamara Bella, que calza 41 y no conseguía talle. Le mandé dos pares, el primero se lo regalé, el segundo se lo cobré. 

 

 

Solidaridad: ¿Pobreza y pies descalzos?

Creo que es necesario que todos hagamos un poquito, si queremos un futuro mejor tenemos que empezar a dar, sobretodo en los chicos, hay gente que hace muchas cosas, mucho más que yo. En lo particular estoy trabajando algunos fines de semana en un oratorio que depende del Colegio La Inmaculada, una chica que es docente lo organiza y lleva adelante en ese lugar actividades con los chicos, juegos, merienda, yo creo que esos núcleos son re importantes, ahí estoy transmitiendo conocimiento, estamos reciclando telas de jeans que donan, pero que para niños no sirven y lo transformamos en alpargatas, por ejemplo. Estamos reutilizando, es algo que me gusta pero a la vez me choca la realidad. No se sí hay pobreza, si necesidades, también pienso que hace falta generar lugares y actividades, la pobreza también es intelectual.

 

Respeto a todos los que trabajan y a los emprendedores que son autónomos y se superan todos los días como es el caso de Pablo que lo admiro un montón. Tengo la suerte de haber pegado onda con gente que trabaja en el estado, que ayuda y genera pequeños emprendedores en el interior. La Dirección de Economía Social me dió la oportunidad de dar talleres en Santa Isabel cada 15 días, estoy transmitiendo el oficio de la marroquinería, incorporar el uso de máquinas, combinar artesanía con esto y hacer productos distintos. Yo no soy peronista pero reconozco que están haciendo un montón de cosas.

 

 

 

Eduardo Alvarez by Eduardo:

Me defino con una frase de Galeano “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” todavía tengo un montón de cosas por aprender, me defino así con muchos errores pero queriendo aprender, como ser humano. Voy cambiando y aprendiendo cosas como el trato con la gente, la manera de ser, no soy conformista. Sueño con un taller más lindo, quizá en Santa Rosa, donde tengo amigos y más herramientas, pero mantenerme minimalista, organizado ¡no vender tantos zapatos, sino muchos lindos! Me gustaría que mis productos sean más conocidos, de a poco lo estoy logrando, recién ahora. Laburo mucho. Además de hacer zapatos, tengo taller de reparación, con amigos tenemos una banda de rock, me gusta la vida al aire libre, algo a lo que me gustaría dedicarle un poco más de tiempo.

 

En mis agradecimientos están todos mis formadores, Mario Iturriaga, Pablo Nutrichi, Pamela Sarale, Yolanda carrizo. Amigas emprendedoras Manu Benitez, Pame Antonio, Ana María Bassi. A mi amigo y colaborador Fede Bustamante, a Lucrecia Barruti, Nazareno Venezuela (él es el que puso la plata para los materiales de la movida solidaria) Esteban Marticorena, a la infinidad de amigos y clientes que me acompañan día a día. Gracias, siempre están al pié del cañon, y a mi vieja que siempre está.

 

¡Gracias Hilario Eduardo Alvarez!

 

Todo invitados: Este Sábado 22/9 se presenta junto a muchos emprendedores en Feria Random

 

 

 

 

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