Cuando en la vida todo colapsa pero persisten las ganas de “Volver a Empezar”

En esta ocasión quien llamó nuestra atención es Carina Durn, periodista permanente en LA NACIÓN, y autora de “Volver a Empezar” su primer libro

De esto de intentar una familia feliz, un viaje, apostar todo y que no funcione, somos muchos los que sabemos, pero lo que llamó nuestra atención de Carina Durn, es como por medio de la escritura y las redes consiguió, expresarse, sanar, crecer, dar, recibir y sobre todo motivar y ayudar a otros. Así son sus notas en el diario La Nación donde cada semana presenta una historia de vida, de superación, de logros después de alguna situación muy adversa, como puede ser: perder un amor, un hijo o nacer sin brazos ni piernas. Aunque todavía no podemos hacerlo al nivel que lo hace Cari, ella abrió las puertas de su historia y nos trató de una manera hermosa, haciéndonos sentir que se puede y que no debemos parar de intentarlo. Carina Durn es Lic. En Ciencias de la Comunicación, trabaja en el mundo editorial, es escritora, periodista en La Nación, Blogger, amante de los libros, de las largas charlas, la música, los viajes; algo melancólica y muy emocional. 
 
 
 
Una apasionada por la música y su trabajo en el mundo editorial. Una mujer que se había casado enamorada, con la ilusión de formar una familia y que, en una apuesta aún mayor, se había desprendido de su entorno para vivir en pareja en Tierra del Fuego. Sin embargo, de pronto en su vida todo colapsó y con cuarenta años se encontró de vuelta en Buenos Aires, con una única valija, lo que llevaba puesto y su gata Simona. 
 
El camino hasta su primer libro “Volver a Empezar”
 
La primera vez que llegué a la redacción de la web de la revista OHLALÁ! fue por un impulso. Nos habíamos reunido para proyectar un blog (que ya teníamos pero había que adaptar) sobre dos hermanas que se escriben a la distancia a través de él. Mi hermana Sofi y yo, dejaríamos nuestras casas en Buenos Aires y nos iríamos a Sudáfrica y Tierra del Fuego. La experiencia en el medio fue un suceso. 

No tenía contactos en la revista, por lo que mi consejo siempre es: hay que vencer el miedo y lanzarse, las veces que sean necesarias y no poner la excusa de que siempre se llega por contactos, porque no es así… si confiamos en lo que hacemos, habrá respuesta tarde o temprano, solo debemos dejar de priorizar nuestros temores.

Finalizado el ciclo, un nuevo giro en mi vida dieron pie para la creación de un segundo blog para la revista llamado:  “Volver a empezar”, que hoy se transformó en mi libro.  

 
 
La imagen puede contener: texto

 

Así, en el nuevo blog compartiría – e invitaba a compartir – experiencias cotidianas, sentimientos y caminos nuevos para fortalecer el espíritu, con el convencimiento de que los cambios traen un torbellino de sentimientos contradictorios, pero que lo que persiste son las ganas de Volver a empezar.  

El libro reúne en formato de diario esos escritos. La editora de LA NACION, dijo con respecto a ellos que: “No eran simplemente los hechos, era la forma de narrarlos – tan reales y llenos de sentimientos – la que hacía que a cada lector le despertaran las ganas de saber cómo vivía el proceso, qué reflexión le causaba cada nueva experiencia de vida, qué palabras elegía para mostrar sus emociones y develar caminos hacia un presente y un futuro más luminoso. Los relatos de Cari encierran palabras y sonidos, que abren mundos, reflejan emociones intensas, cuestionan pensamientos, develan caminos y es imposible no querer animarse a transitarlos para encontrarse, o perderse y volver a empezar. Porque así es la vida, así la vive y la cuenta, sin perderle el interés a la aventura, con lágrimas o sonrisas, pero siempre con ganas de atravesarla y, sin dudas, compartirla. Y así son sus textos, un viaje con destinos diferentes para quienes los leen. Por eso, lo mejor es comprar un pasaje para dejarse llevar, seguramente, a buen puerto”.

Y ¿Volver a Creer en el Amor?

Hace muchos años, antes de casarme, solía ir con una amiga al mismo bar de siempre. Ahí nos cruzábamos con personas con las que jamás hablábamos en la semana, de las cuales sabíamos poco y nada, pero que en esos días se convertían en amigos. Efímeros amigos de un sábado a la noche con los cuales llegué a sostener algunas de las conversaciones más profundas. Creo que a veces nos
resulta más sencillo hablar de sentimientos complejos con perfectos extraños.

Y había un chico en especial, uno al que veía ahí casi siempre. Teníamos veintilargos. Cuando él no tenía pareja, yo sí y viceversa. Jamás coincidimos. Con él apenas hablaba. Más bien nos veíamos a lo lejos. Nunca pasó nada, pero existía como una cierta atracción.
Un día el bar organizó su fiesta aniversario. Recuerdo que me sentía muy bien, por dentro y por fuera. De esas sensaciones uno no se olvida. Él estaba. Se acercó a mí y me dijo al oído: Yo con vos me casaría. Una estupidez de sábado a la noche.
Una de esas cosas que los hombres dicen sin pensar a chicas que apenas conocen. Yo me reí como tonta y le contesté con alguna pavada.
Pasaron muchos años. Tantos que me casé, viví en Tierra del Fuego y me divorcié. Este último diciembre volví a ese bar con otra amiga. ¡Y ahí estaba él! Hace mil que no te veo me dijo. También se había separado, tenía dos hijas chiquitas y estaba en pleno arreglo del nuevo hogar y mudanza. Sabés que me mudo por acá, en el barrio, me dijo. ¿En serio? Yo también me mudé por acá hace un tiempo. ¿Dónde vas a vivir?….

Así cuenta Carina en sus relatos la historia de amor que hoy protagoniza junto a Diego con quién se reencontró después de casi 20 años, ya cada uno con experiencias pasadas, las cuales pudieron ensamblar y comenzar a caminar juntos. Enamorados y apostando a este tipo de familia, cada uno apoyándose en distintos proyectos, con todas las aristas y las cosas que pasan a nivel emocional en todas las parejas pero apostando siempre al amor.

Talleres de escritura y reflexión:

Escribir es una ofrenda, un regalo para todos aquellos lectores que sienten mucho pero a veces no encuentran palabras propias para expresarlo; nos une y nos hace sentir acompañados en nuestras emociones. Para el escritor es sanador en su proceso de purga, como limpieza del alma al sacar para afuera sus emociones; para el lector, un proceso de catarsis.

A través de la palabra escrita es posible develar un camino que nos ayude a destrabar nuestro corazón y volar hacia universos desconocidos. En esta odisea, tan misteriosa y mágica, se esconde una llave capaz de reencontrarnos con nuestra identidad y esencia.

A la hora de escribir no creo en procesos y aprendizajes esquemáticos; tampoco en correctos o incorrectos. Sí creo en el coraje de expresarnos desde las emociones.

El camino del escritor es un ciclo de 16 encuentros que, a partir de reflexiones intensivas,invita al desafío de abrirnos a nuestros sentimientos más profundos para plasmarlos en nuestra escritura. En este proceso, y en la medida en que perdamos el miedo a sentir, estoy convencida de que develaremos una prosa cautivante; un estilo definido y conmovedor.Será desde una auténtica apertura, que descubriremos al artista que vive en nuestro interior.

Nuestra protagonista en palabras de una de sus grandes amigas:

Es una de mis grandes amigas de la vida, nos conocemos hace muchos años. Yo siempre digo que Cari escribe con el corazón en la mano, es una persona tan generosa a la hora de escribir que transmite todo, te sitúa, realmente te adentra con todos los sentidos. La verdad que yo la adoro y la admiro un montón, amo su forma de escribir. Para mi es muy visual de esta manera, ella escribiendo, en una mano su lápiz y en otra su corazón.

Palabras de Ana Domenech

Sí querés conocer más de ella metete en sus redes ¡Gracias Carina!

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *