El escritor de pelo largo – Miguel de la Cruz

Poeta, escritor, ensayista, curador, es Miguel de la Cruz. Trabajador del Museo Provincial de Artes, encargado de la Biblioteca y del área de Extensión Cultural.

 

La ausencia siempre ha sido una constante en mi. Vos estás acá conmigo pero cuando vos te vas es probable que sea más intensa mi relación con vos que estando presente, es lo que dejás de ausencia, como quedó la silla, las cosas que dijimos, las sensaciones vividas,  la ausencia es lo que termina de completar el ser.

 

Nacido en la zona de Anguil, en el campo, desde niño tuvo una vocación natural dada por el soliloquio, eso de hablar solo, algo común en los niños.

Andaba a caballo y el ritmo del caballo, las palabras y el cuerpo me fueron creando la necesidad de la actuación, era una sensación actoral que también es cosa de niños. En los distintos ritmos del animal, el galope, el tranco, la media rienda, generaba distintos sonidos del cuerpo, yo determinaba la velocidad si podía y eso permitía distintas vibraciones por lo tanto mi voz salía distinta, empecé a sentir los tonos diferentes por intuición, entonces el ritmo de la escritura es eso también, siempre mi escritura es orgánica, sensorial.

Si viene con usted desde niño la escritura, puede definir ¿Para qué escribe?

La verdad que yo no sé para que, no sé, muchas veces pienso y digo que esto es un mero narcisismo, porque además lo que yo escribo que es fundamentalmente la poesía o escritura poética, es esto de volverse sobre el lenguaje, sobre los valores, no solo las resonancias de significados, sino toda la parte que genera el lenguaje a través de la imagen, el sonido, el ritmo, en los espacios, en el juego gráfico que genera la poesía. Es un necesidad orgánica del pensamiento, una necesidad de comunicación, bastante improbable y que tal vez lo que uno busca es un lector ideal. Cuando dicen: Uno ¿para quién escribe? aparentemente no escribe para nadie. Pero hay un momento en que hay una presencia del otro, ese lector ideal.

¿En el mientras tanto?

En el mientras tanto, no está presente, no tiene sexo, no tiene edad, no se sabe de que tiempo es, pero uno sabe que hay un otro. Hay una suerte de espejo siempre.

¿En la escritura, ha mostrado a Miguel todos estos años? 

Si. Hay dos estrategias simultáneas, por un lado es el mostrar algo, pero también es un desfigurarse, es ficcionalizar un poco la experiencia en pos de la poesía, porque el yo personal es bastante limitado, contar la propia vida es aburrido, sobre todo cuando uno vivió una vida no tan interesante, rutinaria, ahí comienza la inteligencia perceptiva que hace que uno pueda enfocarse hacia otras experiencias aunque sean imaginarias.

De fondo se escuchan martillazos, son parte de las refacciones del Museo Provincial de Artes.

Hablemos de sus libros:

La producción poética de Miguel de la Cruz es una bisagra, autor de libros como Vuelo plural, Desde la trampa, Poemas regionales, Guía de ausencia, El sendero sin bordes, Es lo que no sé, Varios poetas, Meses, Amigo de las preguntas, Saludando al Águila, y la novela Demasiadas coincidencias. Mucho sin publicar también. Escritor desde los 19 años.

Con tantos libros en su haber y muchos años de carrera, siendo un autor pampeano ¿ha recibido el debido reconocimiento?

No he tenido la difusión necesaria pero sobre todo porque yo soy bastante retraído y aislado, tengo cierta fobia por las multitudes o los grupos humanos. En general fui bastante individualista siempre, soy hijo único. Eso es una parte. Después por ciertas características de mi personalidad, el poder o el estado, las asociaciones de escritores que manejan ciertos discursos, sin llegar al enfrentamiento te dejan de lado olímpicamente y si te pueden ignorar mejor. No se han esforzado mucho institucionalmente por valorarme, más bien lo que han tratado fue aplacarme, nunca valorar mi trabajo. 

Respecto del compromiso social creo que se ha ido perdiendo el placer.

Tres palabras: Pensamiento – Arte – Contemporáneo

Si arte contemporáneo quiere decir: Todo el arte que se hace en la actualidad y unos años atrás (años 80 y 90 también) te diría que está bien, ahora si quiere decir todo lo que es Instalaciones, todo lo que es Arte conceptual, las intervenciones en el espacio. Si solo eso es arte contemporáneo, ahí hay autoritarismo porque se está excluyendo a otros que no hacen eso, es una buena manera de exclusión. El que dibuja perfectamente o se dedica a pintar o escribir con intensidad, con cuidado no sería contemporáneo. Debe prevalecer tanto el objeto como lo demás.

Andy Warhol no es la revolución de la imagen sino la decadencia del capitalismo. Esa estética kitsch pop, es una estética de góndola de supermercado, que tiene que ver con la sociedad de consumo. Somos una sociedad que está absolutamente sin nada por la ansiedad, entonces no le pidas detenerse, hay que tocar y soltar tal cual la estética del supermercado. Se impuso el diseño, el cómic, es un signo de época, no puedo decir que no es así.

¿Diríamos que el arte se tuvo que adaptar a esta sociedad de consumo?

Diríamos que si, que se adaptó pero también que algunos aprovecharon muy bien el negocio.

¿Viveza criolla?

(Ríe mucho) y dice: yo todavía tengo una visión absolutamente arcaica del arte. Una vez a un escultor uruguayo que vivía en New York le preguntaron: – “che, hace tanto que vivís en New York ¿y todavía seguís trabajando con la madera? Acá se trabaja con otras fibras, fibras industriales, plásticos”. A lo que el escultor responde “¿Sabés que pasa? Cuando la Coca-Cola resista culturalmente a los 3000 años del vino tinto, después hablamos”.

 

 

Para terminar le preguntamos el porqué de su pelo tan largo. Nos contó que su nacionalidad es de origen celta y se enteró que a su padre de niño lo pusieron a trabajar de boyero cuando legó de España, cuando volvió tenía el pelo largo hasta la cintura, lo cual era un síntoma de abandono. El sabe que su padre lo había sufrido, un día el descubrió que el pelo largo, en honor a él. De alguna manera sigo a ese niño que fue mi padre.

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